El FMI resaltó que es “muy importante” que Argentina cumpla con las metas fiscales y monetarias del acuerdo, para estabilizar la economía y frenar la escalada inflacionaria. Agregado a esto, estimó lo que se puede esperar del crecimiento financiero del país.
Para ser específicos, proyectó que, a pesar de que la economía del país creció 4,6% en 2022, tendrá una desaceleración este año, para solo progresar hasta en un 2%. Aclaró que se debería a las restricciones fiscales y monetarias aplicadas por el Gobierno, agregado a la situación de la economía mundial.
El economista jefe del FMI, Pierre Olivier Gourinchas, aclaró: “No hicimos ninguna modificación desde nuestra revisión anterior en octubre de 2022”.
Esto lo atribuyó a una “combinación de dos factores: un freno en la economía mundial que también se dará en la Argentina y las políticas restrictivas aplicadas en el plano discal y monetario para manejar la elevada inflación, que el año pasado estuvo cerca del 100%”.
Por ende, Gourinchas resaltó la importancia de que el país cumpla con las metas de políticas del programa con el FMI, del lado fiscal y el monetario, ya que ayudaría a “anclar la inflación para adelante y estabilizar la economía del país”.
La situación fuera del país
Por otro lado, el FMI predijo que la economía mundial tendrá una baja de crecimiento de un 3,4% en 2022 a un 2,9% en 2022, con la de la América Latina de 3,9% a 1,8%, respectivamente. Atribuyó esta desaceleración a la subida de las tasas de interés de los bancos centrales para luchas contra la inflación y a la guerra de Rusia en Ucrania.
A su vez, del lado de la inflación, prevé que la mundial “disminuya de 8,8% en 2022, a 6,6% en 2023 y a 4,3% en 2024, niveles aún superiores a los observados antes de la pandemia de alrededor del 3,5%”.
Por un lado, estima que los riesgos al alza incluirían un impulso “más fuerte de la demanda reprimida” en muchas economías o una caída más rápida de la inflación. Por el otro lado, prevén que los riesgos a la baja incluyen que una evolución sanitaria severa en China frenaría la recuperación, que la guerra de Rusia en Ucrania se podría intensificar, y que endurecer las condiciones globales de financiamiento complicarían las tensiones por el “sobreendeudamiento”.