"No tengo nada que ver, quiero el sobreseimiento",afirmó Nina, quien a su vez confesó estar "angustiada y cansada por las falsas acusaciones".
La empleada del matrimonio asesinado en Vicente López, María Ninfa Aquino, afirmó que si llega a la instancia de juicio por un hecho que no cometió se va suicidar, a lo que aseguró que siente "mucha bronca y angustia" por la imputación que le dio la Justicia.
"Si voy a juicio por algo que no cometí, vivo cerca de la Estación de Pablo Podestá y ahí soluciono los problemas. Me mato. Siento mucha bronca, mucha angustia por esto que me están haciendo", afirmó Nina para el medio Noticias Argentinas.
Hugo López Carribero, su abogado, presentará en las próximas horas el pedido de sobreseimiento, ya que considera una "cruel injusticia" que la Fiscalía de San Isidro la tenga imputada como cómplice de Martín del Río, quién es el hijo menor de la familia y principal autor del crímen.
"Yo no tengo nada que ver, quiero el sobreseimiento y confío en que mi abogado, el doctor López Carribero, lo va a lograr. Ando con presión alta, vengo de tener 19. Tengo ataques de llanto, por las noches lloro mucho. No estoy para nada bien, esto es muy doloroso para mí. No sé por qué los fiscales me hacen esto. Me culparon a mí por ese monedero desgraciado", contó.
Luego prosiguió con que "siempre" le fue "fiel" al matrimonio e incluso explicó que ella se "quedaba sola en la casa cuando se iban de vacaciones".
"A la señora le decía que era su fiel empleada. Me quedaba sola cuando ellos se iban de vacaciones 15 ó 20 días. No robé nunca nada y eso que estaba sola", destacó.
Con respecto a los hijos del matrimonio, Diego y Martín del Río, afirmó que no los conoce mucho por lo que no podría asegurar si el menor de los hermanos fue capaz de hacerle algo así a sus padres.
"No sé en qué cabeza cabe que me acusen de cómplice de Martín. Yo no hablaba mucho con él. Esto es tremendo. No tengo idea qué pudo pasar por la cabeza de él para hacer esto si es el responsable", sostuvo.
En relación al video en el que se ve a una persona caminar cerca de la casa de José Enrique del Río (74 años) y de su esposa Mercedes Alonso (72) con un buzo con capucha, la empleada doméstica fue fulminante: "Ese es Martín Del Río y la ropa es del padre. La conozco porque la planchaba todos los días. No sé cómo la obtuvo, pero es del padre".
Toda la situación en la que se vio involucrada hizo que su salud empeore a gran escala y afirmó que está "re podrida de las falsas acusaciones".
"Conozco poco a Martín del Río, no sé que pudo pasar por su cabeza. Lo que sí, yo estoy re podrida de las falsas acusaciones. Cualquiera me acusa y no sé quién inventó eso. Me gustaría hablar con Diego por acusarme de algo que no hice. Eso no se hace, soy una pobre vieja", apuntó.
La mujer destacó que "tenía una muy buena relación" con sus patrones y está "cansada" de todo esto. "A la noche me acuesto y rezo. Estoy muy enferma. No tengo que soportar esta injusticia. Dios ve todo y de Dios no se escapa nada, esto tampoco", señaló.
Además contó que al fallecer sus patrones quedó desempleada y que por toda la situación le es díficil conseguir un nuevo trabajo y susistir el día a día.
"Yo iba del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo. Ahora, me ayudan los vecinos a quienes les agradezco, porque después de los dos asesinatos me largaron con una mano atrás y otra adelante", prosiguío.
Por último, habló de su enojo con la Justicia porque al principio "acusaron" a sus hijos de estar vinculados al doble crimen.
"Que me digan vieja fea, vieja ignorante no me afecta. Pero no tienen derecho a ensuciar a mis hijos. Mis hijos no son asesinos ni ladrones. A ellos los fiscales ordenaron meterlos en un calabozo lleno de mierda y los desnudaron", remarcó.
Y al respecto finalizó: "Ellos no tienen padre porque murió hace 13 años y yo voy a saltar por ellos. Lo que les hicieron no me lo puedo sacar de la cabeza. Eso no se hace, me afectó muchísimo".