Mañana, 20 de septiembre, se realizará en Salta el primer juicio por delitos de lesa humanidad de este año. El mism es en perjuicio de una sola persona, y habrá un único acusado, el comisario represor Joaquín Guil.
Guil, de 85 años, será juzgado acusado por abuso deshonesto agravado, en calidad de autor mediato. La acusación es porque el 24 de abril de 1975, era el director de Seguridad de la Policía de Salta y como tal era el jefe de los autores materiales del abuso. En la causa también estaba acusado el entonces jefe de la Policía, el militar Virtom Modesto Mendíaz, pero fue apartado del proceso por incapacidad sobreviniente. Mendíaz ya cuenta con condenas por otros delitos de lesa humanidad.
La hermana de uno de los jovenes asesinados en aquel entonces vino desde San Miguel de Tucumán a buscar el cuerpo de su hermano. En ese momento, cuando realizaba los trámites para retirar el cuerpo de su hermano de la morgue del Hospital San Bernardo, unos veinte policías, la sometieron a la tortura de un abuso sexual. El hecho ocurrió alrededor de las 18 del 24 de abril de 1975 en la misma Jefatura de Policía, precisó el fiscal general Carlos Amad en la acusación.
Al llegar a la Jefatura, la mujer "fue atendida primero por un agente, y luego, por quien se comportaba como el Jefe de Policía, con autoridad y voz de mando, de tez morocha y petizo, quien luego de arrebatarle los papeles que llevaba para gestionar la autorización referida, ordenó que fuera llevada a una habitación para ser requisada. Una vez allí, y frente de 20 policías uniformados la obligó a que se quitara toda la ropa, hasta quedar completamente desnuda" y le tocó los senos y los genitales. Luego otro policía intentó hacer lo mismo, mientras los demás se reían y burlaban, frente a su sufrimiento, informa la acusación fiscal.
Tras acusar a Guil, teniendo en cuenta su condición de integrante de la cúpula policial, su "posición jerárquica dentro de la estructura represiva", y que integraba la cadena de mando, la fiscalía recordó que esto no fue un hecho aislado. "Al contrario, las conductas aquí reprochadas conforman parte de un plan organizado y sistemático de represión ilegal, concebido y ejecutado desde la cúpula del aparato organizado de poder del estado".